Hagamos que las cosas sucedan


Acá estoy, llevando a cabo una loca idea que surgió un día cualquiera al despertar (o una noche cualquiera mientras dormía, vaya uno a saber!), como resultado de un tiempo de reflexión, boludismo, tristezas, alegrías, sorpresas, ocio y trabajo.

Express-ARTE llegó para abrirme la cabeza, como una nueva experiencia, una oportunidad de comunicación, distracción, reflexión y alpedismos ;)

Porque tengo la cabeza llena de pajaritos...



miércoles, 13 de abril de 2011

Cuando pasa el carnaval…

Se me fue todo por la borda, y no pude evitar las lágrimas. No lo tenía planeado, pero en el fondo, tal vez, estaba esperando oírte decirlo. Esperaba esa invitación que nunca llegó, pero que si mandó en su lugar un sin número de excusas y miedos  disfrazados. Se me cayó la ilusión, apareció lo que no estaba buscando, sentí lo que no quería sentir… Y tuve consciencia de ti.
¿Cómo fue? ¿Cómo apareciste? No lo se, cosas del destino y vueltas de la vida, pero fui yo quién te encontró y tú quién te quedaste. Me dejaste quererte y me hiciste volar. Evité todo el tiempo pensar en el mañana, no puedo hacerlo o no quiero. Nunca he podido dejar de analizar todo, y sin embargo ésta vez no lo hice, sino que lo sentí, lo viví, lo aproveché al máximo…
Volviste al tiempo, como a confirmar algo que habíamos sentido pero que no habíamos nombrado, como a alimentar un sentimiento que estaba ahí latente, pero no quería despertar, llegar a ser mayor. Volviste, y lo sentí. Lo añoré, lo disfruté y hasta lo sufrí.
¿Ahora qué? fue la pregunta que quedó flotando en el aire…¿ahora que viene? ¿cómo sigue ésta historia que nunca tuvo una guía y que surgió de la nada?
Ahora…está en suspenso. Sólo quedan dudas, angustia, rabia y desazón. ¿Que sigue? ¿Cómo hacer? Estoy desorientada. Me parece que sentimos demasiadas cosas, muy fuerte, con mucha energía de por medio, y nos asusta. Es como encontrarnos cada uno a la orilla de un mismo río, pero en márgenes opuestas, y tenemos rabia por eso. Rabia por no poder solucionarlo, o por no atrevernos a decidir sobre que hacer…
Así quedé yo, y suelo escribir para exorcizar mis problemas, dudas y sentimientos. Para aclarar la visión, pensar y dejar de hacerlo, todo a la vez. Es una terapia, pero a la vez una razón de ser.
Agradezco a la vida el haberme dado un don, y a ti por haberme hecho volver a despertar…