El titulo puede sugerir tormento, sacrificio, tristeza
y desencanto, entre otras cosas...pues si, todo eso es por lo que estoy pasando
en este momento, todo menos la parte de la tristeza.
Déjenme que les cuente un poco: soy una chica de 32
anos (mujer dirian algunos, pero prefiero considerarme aun una chica), soltera,
profesional, independiente e inquieta. Acabo de darle un nuevo giro a mi vida,
ya de por si alocada desde el principio, mudandome a otro pais. Nada de lugares
remotos ni exoticos, solo me vine al otro lado del rio, pero ya es toda una
aventura. No lo pense, ni siquiera pare a considerarlo, lo senti y lo hice.
Estuve un tiempito viviendo con una familia genial, la
familia del hombre que me convencio de venir, quien me siguió en todo esto de
innovar, la familia de mi jefe. Esto mientras buscaba un lugar donde vivir, un
lugar donde me hallara a gusto, que me completara en un lugar que ya me habia
conquistado desde la primera vez que me baje del ómnibus.
Ahora me encuentro sentada en un sillon de mi nueva
casa, escuchando la lluvia caer sobre el techo (de chapa, vale mencionar;
aquellos que lo han vivido saben a lo que me refiero), o mejor dicho tratando
de oir algo mas alla del sonido del agua golpeando la hojalata, y buscando las
palabras exactas para comenzar estas cronicas. No es que tenga mucho que oir
tampoco, pero luego de pasar el dia entero entre gritos (trabajo con ninos con
una muy buena garganta y con mala escucha) estaria bueno oir un poco de
silencio, si es que el silencio se puede oir, no se, pero lo apreciaria. El
ruido de la lluvia “en el tejado” (en el chapado seria?) es ensordecedor, y no
ha parado mas que algunos momentos desde que me mude, a esta, mi nueva casita,
alejada del supuesto bullicio de la ciudad, a solo unos metros del colegio
donde trabajo, y en medio del campo... Algo poco normal, lo se, una mujer joven
(notese que me denomine mujer) que decide cambiar de pais y se decide por una
casita (cabanita quedaria mejor) en medio de la nada, o mejor dicho, en medio
del campo.
Es cierto, no soy muy normal, y nunca lo fui; no creo
que cambie ya, ni tengo intenciones de hacerlo. En síntesis, cambie de trabajo, estoy
en una ciudad pequena, en un pais vecino al mio, y me decidi por una pequena
casita de madera en el campo... y lo mas importante: estoy feliz!! Pero en otra
ocasión escribire mas sobre mi vida “poco corriente para una chica joven y
soltera”, ya que no soy yo lo que importa en estas cronicas, o al menos no soy
yo solamente la actriz principal... bueno, la verdad es que ademas de todos los
personajes imaginarios o no que me acompanan y me han acompanado durante toda
la vida (vale mencionar que poseo una imaginación totalmente fértil)
ahora, hay alguien mas. No estoy en pareja, como ya lo dije, y no estoy
esperando un hijo, aunque de a ratos pienso que hubiera sido mas facil tener un
bebe y no la bestia hermosa que comparte la casa (los sillones, el bano y hasta
la cama conmigo). Y no estoy hablando de ningun bichito inocente y tierno, sino
del cachorro que en este momento duerme distendidamente sobre mi cama. Cachorro
de que se preguntaran ustedes? De demonio es lo primero que me viene a la
mente, y le quedaria bien, pero no me gustaria que se enojara conmigo por el
adjetivo propuesto y se desquitara mas adelante masticando alguno de mis
libros, o mis zapatos o dejando sus “aromas” entre mi ropa (lo de los zapatos
ya sucedió, por lo que tendria que formar un nuevo par con lo que me dejara).
Es un hermoso perrito, al menos eso me hicieron creer, que seria “ito”, de 2
meses llamado Rocco.
Les digo algo? Es una bestia maravillosa, si hasta
parece que supiera lo que estoy escribiendo!!! Se acaba de levantar y esta
aquí, a mi lado, buscando mi atención. Veremos cuanto mas me deja escribir...
Ya estoy de vuelta, luego de unos cuantos minutos
mimoseando con mi perro y aguantando sus mordiscos, se ha retirado a su cama
esta vez, a morder algo que no sea mis manos ni nada que me pertenezca. Dejemos
algo en claro: yo amo a Rocco, es mi companero, amigo, confidente, despertador,
entre otras cosas, pero quiero dejar por escrito el dia a dia de nuestra
relacion, ya que estoy dudando de mi cordura... uno nace loco o se vuelve loco?
Sana o insanamente loco? Porque, si no es de nacimiento la falta de cordura que
me aqueja (he aprendido que todo suena mejor cuando se expresa positivamente),
corro el riesgo de aumentarla, tripicarla o mas, si sigo aquí encerrada
compartiendo todos y cada uno de mis minutos libres con un perro de apenas 2
meses. Encerrados debido a la lluvia incesante que parece no querer irse,
mirando por la ventana como el hermoso campo que me rodea se convierte de a
poco en una laguna, y sufriendo (ya me encuentro en un grado de sufrimiento)
cada vez que debo limpiar algun pichi o alguna caca de perro en el piso de
madera, tan brillante e inmaculado que tenia esta casa cuando llegamos hace
unas 3 semanas.
En fin, por algun lado debo descargar, y como no
quiero que mis nuevas companeras de trabajo piensen que “la uruguaya se la pasa
hablando de su perro, vive sola en el campo, medio de campamento...no estara un
tanto pirucha?” O al menos, no todavía, decidi hacer uso de la computadora para algo mas que
no sea oir musica (dicho sea de paso, a mi colección musical no le vendrian
nada mal unos aires de renovación), y me he puesto a escribir. Aca esta de nuevo Rocco,
parece venir cada cinco minutos a controlar que hago, y me ladra como diciendo
“ponete a escribir de una vez sobre mi, ya van 2 paginas y sos puro cuento!”
Ok, tiene razon, asi que les voy a contar como llego
Rocco a mi vida. Estaba yo paseando por una de las plazas de la ciudad (alto!
se acaba de hacer pis donde no debe, a pesar de que le puse unas hojas de
diario y le dije bien clarito, a mi entender, que era alli donde debia evacuar!!
Maldicion, voy a limpiar y ya regreso), bien, como les decia, estaba paseando
con Mariano (luego os dire quien es) una tarde soleada por el centro de la
ciudad, cuando vimos una pareja que estaba regalando perritos. En ese momento
eran chiquititos, tenian 40 dias de vida, no muy lindos, pero sumamente
tiernos. Siempre me han gustado los animales, y soy devota de los perros, por
lo que no pude evitar acercarme para acariciarlos y agarrarlos. Ahí mismo ya me
los queria llevar a todos conmigo, pero consciente de que no tenia casa aun,
mas gracias a Mariano que a mis impulsos, solo llegue a expresar mis deseos en
voz alta. Ahí mismo tambien, ya tenia “apalabrado” el mas hermoso de los
machos. Un perrito negro, de trompa marron, que dormia placidamente en la falda
del dueno. “Van a ser pequenos” me dijeron, “porque la madre es chica”, salvo
que no conocemos al padre les falto agregar, por lo que al ir a levantarlo,
casi un mes después de esa tarde, me encontre con un hermoso cachorro, 3 veces mas grande
de lo que recordaba, que seguia durmiendo tan tranquilo como el primer momento
en que lo vi. Ya no habia vuelta atrás! La pareja, de buena gana y mejor voluntad, me habian
esperado a que encontrara un lugar propio donde vivir, y luego, siguieron
esperando a que terminaran las vacaciones de invierno y yo volviera a la Argentina, para mudarme
y hacerme cargo del “perrito”.
Asi que ahí estabamos, frente a frente, la loca que se
mudaba sola al campo, y el perro de 2 meses casi, con un tamano de 4, que
dormia placidamente y no parecia incomodarse por nada. Sera un perro tan pasivo
como yo? me pregunte, mientras mi jefe, que habia hecho el favor de llevarme a
buscar mi nueva mascota, y al cual prometi salir enseguida, esperaba afuera con
el auto encendido. Luego de casi media hora de charla y cortesias, logre
escapar de aquellas buenas personas, con la promesa de mantenerme en contacto
para contarles como me iba con aquel, el preferido de sus cachorros. Ya me
querian dar tambien una hembra, por lo que agradezco la presencia de mi jefe
afuera, esperando, porque si hubiese estado sola, de seguro volvia a casa con 2
perros.
El viaje resulto tranquilo, y Rocco parecio estar a
gusto, o al menos no demostro disgusto alguno, con su nuevo hogar.
Al otro dia, seria la prueba de fuego, cuando yo
debiera ir a trabajar todo el dia, y el quedaria encerrado en el bano, a la
espera de mi regreso y su liberacion. Hago un alto en mi relato, para
recordarles que ya desde ese dia, estaba lloviendo, y no ha parado aun, por lo
que las historias que aquí aparezcan, pueden sonar un tanto exageradas, pero
debemos tener en cuenta que han sucedido en un espacio de 10 metros cuadrados
y bajo una lluvia insistente. Para que se hagan una idea, justo en este momento
estoy tratando de escribir mientras el perro se afana en arrancarme los
cordones del Champion!!
El lunes paso rapido, gracias al cielo, no pude venir
a ver como estaba el susodicho encerrado en el bano, o mejor aun, no pude venir
a ver si aun tenia casa, pero al volver a la tarde, me encontre, para mi
sorpresa, y por que no decirlo, satisfacción, con un cachorro un tanto
adormilado, que no habia hecho ningun desastre durante mi ausencia, y parecia
no haberlo sufrido demasiado...vale decir que ya no es lo mismo.
Las primeras semanas transcurrieron sin problemas, o
tal vez seria que mi paciencia estaba intacta, vaya uno a saber. Me puse en
campana para conseguir una buena veterinaria, comprar alimento adecuado y
tratar de educar una vez mas en mi vida, a otro pequeño, solo que esta vez seria
un pequeño de 4 patas...
Tengo mucho por contar, por descargar, por compartir,
pero un aroma familiar ya a estas alturas, me esta diciendo que Rocco uso una
vez mas mi hermoso piso de madera como cuarto de banos, por lo que tendre que
dejar mi escritura por hoy...espero poder dormir esta noche en paz. Ya les
contare sobre ese y otros cuantos temas, en estas cronicas sobre la infancia de
mi nueva mascota, la lluvia que parece interminable y esta nueva experiencia
lejos de los mios. Me despido por hoy, hasta pronto!
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