express-ARTE
Hagamos que las cosas sucedan
Acá estoy, llevando a cabo una loca idea que surgió un día cualquiera al despertar (o una noche cualquiera mientras dormía, vaya uno a saber!), como resultado de un tiempo de reflexión, boludismo, tristezas, alegrías, sorpresas, ocio y trabajo.
Express-ARTE llegó para abrirme la cabeza, como una nueva experiencia, una oportunidad de comunicación, distracción, reflexión y alpedismos ;)
Porque tengo la cabeza llena de pajaritos...
Acá estoy, llevando a cabo una loca idea que surgió un día cualquiera al despertar (o una noche cualquiera mientras dormía, vaya uno a saber!), como resultado de un tiempo de reflexión, boludismo, tristezas, alegrías, sorpresas, ocio y trabajo.
Express-ARTE llegó para abrirme la cabeza, como una nueva experiencia, una oportunidad de comunicación, distracción, reflexión y alpedismos ;)
Porque tengo la cabeza llena de pajaritos...
miércoles, 1 de mayo de 2013
Día de los trabajadores
Bueno, ya está, basta de saludos y felicitaciones por el día del trabajador!!!! Acaso soy yo la única q odia trabajar??? Desearía ser millonaria, y no tener que trabajar mas!!!! Dejémonos de joder; nos dan un día libre (uno!, por que no una semanita eh? o un mes? si total quedan 358 días para seguir negreando!), y nos matamos a felicitaciones y saludos por ser trabajadores? Acaso soy la única que putea cuando tiene que madrugar? soy la única que esta contando los días para que llegue el fin de semana? las vacaciones???? No me vengan con que el trabajo dignifica y todo eso, yo no quiero trabajar mas!!!!! Quisiera tener muuuuucha plata, para rascarme las que no tengo todo el día, tirada al sol, leyendo y tomando mate. Disculpen si con éstas palabras ofendo a alguien, pero es la "verdadera verdad"...ustedes sigan trabajando, que cuando yo me saque la lotería los voy a invitar a todos a un gran asado el 1ero de mayo!!!....total, un día al año no hace mal a nadie, no? FELIZ DÍA "INFELICES" TRABAJADORES :)
De por que te amo:
Porque me pareciste muy feo la primera vez q t ví,
pero me conquistaste al instante.
Porque se me llena el alma y me explota el corazón,
cada vez que llego a casa y me estás esperando; y al verme me recibes con
inmensa alegría. Me saltas y me mimas sin importar que te halla abandonado 10
horas, sin entender porque.
No importa si te dejé afuera, pasando frío, o calor,
con o sin agua; si tengo la ropa limpia o vengo toda transpirada, me quieres
igual.
Todo tu cuerpo se contorsiona y te desesperas por
demostrarme cuanto me quieres, me extrañaste y no quieres que nos separemos
nunca nunca más, al menos hasta mañana.
Porque me haces compañía, escuchas mis quejas, mi
canto, mis risas y mis gritos.
Porque hemos viajado juntos, y te has quedado para
esperarme.
Porque agradeces cada mimo, cada gesto, cada palabra,
como si fuera lo más hermoso del mundo, aunque te esté diciendo que eres
revoltoso y cachuzo.
Porque no importa si ya tiramos la pelotita 10
billones de veces, siempre estás listo para otra lanzada.
Porque a veces la lanzada es literal, y adentro de
casa, nunca afuera.
No importa tampoco el espacio que halla en casa,
siempre entra uno más de tus amigos.
Porque te enloquecen las galletitas, pero no te gusta
la comida que te compro.
Porque eres paciente, hasta que se te acaba la
paciencia y saltas a despertarme, aunque para ello tengas que morderme la
oreja, tirarme la pelota en la cara, llorarme, ladrarme y hasta pasarme la
lengua.
Porque no importa si son las 12 de la noche, o las 6
de la mañana, si hay que trabajar temprano mañana o es feriado: si hay luz se
juega, no se duerme!!!
Porque la cama es para dormir, pero también para jugar
y mimosear; saltar, gruñir, lamer, oler y hasta ladrar.
Porque es muy linda la cama que te puse frente a la
estufa, pero más lindo aún es dormir en un colchón de resortes, calentito y con
todo el lugar del mundo, mientras yo me doblo y me acomodo como puedo en el
lugar que me dejas.
Porque sólo te falta hablar, y ni eso es necesario,
porque al mirarnos ya nos entendemos.
Porque sabes el significado mismo del amor, de dar sin
esperar nada a cambio.
Porque adoptaste a los míos, así como yo lo hice
contigo.
Porque agradezco a la vida, que alguien te halla
encontrado y traído conmigo, y nunca, nunca, te voy a dejar.
Porque eres mi familia, y no puedo imaginar un día sin
verte, abrazarte, besarte y llenarte de mimos.
Por eso, y muchas otras cosas, te amo Porotito!!!!!
Felíz día!!!!
miércoles, 12 de septiembre de 2012
De mascotas y otras yerbas
Estoy acá, sentada sobre un tronco cortado, un martes
al mediodía, y en mi mente suena una estrofa de la canción de Drexler, no se
cual, que dice que uno solo tiene lo que no amarra. No tiene relación directa
con mi escritura, pero Jorge dice algo así como “estoy sentado a la sombra…” o “escuchando una canción que
dice…”, en fin, no se que tendrá que
ver, pero la cosa es que suena y suena en mi mente. Estoy, frente a todo lo
aconsejable, a cielo abierto escribiendo en la compu…es cierto que debería estar adentro, o tal vez haber
elegido un medio más rudimentario para escribir (entiéndase como papel y
lápiz), pero la tecnología llega, para hacernos la vida mas fácil, así que ¿qué
sentido tiene que me aliviane el hecho de corregir o rescribir una frase, si no
lo puedo hacer en el lugar/tiempo/momento que quiero? ¿Por qué no han inventado
aún algo, que pueda ser llevado al aire libre? ¿O tal vez ya lo inventaron? No
se muy bien lo que son las tablets, ni los ipads, pero creo que responden a mi
necesidad de llevar mi “lápiz y papel virtual” conmigo a donde sea. Me
encantaría por ejemplo, poder sentarme en el pasto, en algún parque, o porque
no en la playa, con el termo, el mate y “algo” que sirviera para leer los
tantos libros que tengo guardados en la compu, o escribir tantas y tantas cosas
que se me ocurren a cada instante, pero que no puedo recordar al llegar a casa
y enfrentarme con la computadora, o simplemente no vale la pena. Si ya se
inventó, y puede venir conmigo a todas partes, ya mismo me pongo a ahorrar
(cosa que no he podido hacer en 33 años de vida) para comprarlo.
Hace muchos días que no escribo, y no por falta de
ideas, como le decía a mi padre en una carta recientemente, ya que las ideas
viven conmigo y están constantemente al servicio. Aún no oigo voces (cuando
esto suceda prometo consultar con un médico), pero puedo imaginarme historias a
cada momento y en casi cualquier lugar. También puedo dejar la mente en blanco,
entrar en una especie de trance, y no pensar en absolutamente nada. Dicen por
ahí que es difícil, les aseguro que no.
Volviendo al principio (si llegaron hasta aquí con su
lectura los felicito, ya que reconozco que escribo como pienso, y muchas veces
como hablo…todo entreverado), estoy sentada
al solcito, media sombra en realidad, en lo que ahora es mi casa, escribiendo,
tomando mate, y rezongando con Rocco, mi nuevo perro, que se empeña en agarrar
todo lo que no debe. Hoy es el día del maestro en Argentina, por lo que no
trabajo, y como todos los días, me levanté dispuesta a disfrutar a pleno (no me
lo propongo, sino que es una sensación). Tuve un despertar un tanto húmedo,
pero a lo cual ya estoy acostumbrada, ya que hace exactamente un mes que
convivo con un cachorro hermoso, que gusta de despertarme mordiéndome la oreja
o pasándome la lengua por la cara (lo peor fue una vez que me lamió los ojos,
fue demasiado, no lo soporté! No se si quería despertarme o simplemente me
estaba haciendo un mimo y quería limpiarme las lagañas, pero me dio mucho
asco). Por suerte hemos progresado mucho en nuestra convivencia, y cuando digo
mucho es mucho, aunque no lo deseado (por que será que las maestras nunca nos
conformamos? siempre decimos que puede ser mejor. Un alumno, una nota, un gesto…gajes del oficio tal vez?). Hace
un mes que estamos juntos, y Rocco ha entendido al fin, que no soy su “madre”,
si su amiga, compañera, etc. etc., pero no soy una perra, literalmente hablando
(en éste momento me reservo el pensamiento que acaba de cruzar por mi cabeza,
vaya uno a saber quien lee lo que escribo). Como venia diciendo, comprendió que
no tiene por qué masticarme toda para jugar, que podemos jugar con una pelota,
palo o lo que sea, sin necesidad de que acabe yo toda perforada, que no me
gusta se suba a mi cama, y mucho menos que duerma encima de mi cabeza, más allá
de que ahora está demasiado grande y no tengo intenciones de pelear por mi
almohada. Estamos en proceso, aún no lo logramos, de entender que ODIO me
despierten temprano, sea de la forma que sea! Ni siquiera mis novios/parejas/amores
en su momento tenían permitido despertarme temprano. Ni mi madre! (parece que
la oigo: “Romina, vamos!” y yo siempre le respondo lo mismo, hace 30 años…), por lo que mi perro debe
acostumbrarse a mi ritmo de vida, o hacerse entender. Ya no me despierta a las
5 o 6 de la mañana para hacer mimos, ya no se hace “caca” adentro a esas horas,
inundándolo todo de un olor insoportable, logrando así despertarme sin hacerlo
directamente. Creo que la última vez que lo hizo fue cuando me visitaron mamá y
Flor para mi cumpleaños. ¡Cómo sufrió Florencia ésa noche! Se murió de frío en
el súper colchón inflable que nos tocó dormir, y tengo mis dudas si logró
dormir más de 40 minutos de corrido. Yo no me inmuté, si bien también pasé
frío, pero sentía que mi hermana se movía a cada momento, miraba donde estaba
el perro, lo retaba, e incluso peleaba con él. Yo solo dormía, y evitaba
reírme. Tuvimos un fin de semana espectacular, y creo que fue allí donde Rocco
entendió que éramos de especies diferentes.
Quiero hacer una aclaración antes de continuar
escribiendo: no estoy quedando loca, siempre lo fui, y si escribo (y hablo)
sólo de mi nueva vida, y de mi mascota, es porque no tengo nada más relevante
sobre lo cual escribir. He vivido, y sigo haciéndolo, muchas cosas nuevas en
éstos 3 meses, pero es tal la excitación, que aún no logro apartar mi mente del
hoy, el ahora, como para poder volver a las historias y a los cuentos irreales.
Y como todo lo que me rodea es Rocco, y la nueva casa/vida en otro país, sobre
ello escribo, de ahí el nombre del texto.
Aclarado el punto me dispongo a seguir escribiendo,
luego de tomar un mate, con yerba uruguaya por supuesto, que tan amablemente me
trajo mamá en su última visita. Porque seremos “hermanos rioplatenses” como les
gusta decir por éstos lados, incluso tendremos casi las mismas raíces, pero hay
cosas que no son iguales, aunque le llamen de igual forma.
Ayer, sin ir más lejos, al probar el primer mate, me
dije ¡qué rico está! Les ha sucedido que a veces el mate tiene otro sabor?
Aunque sea la misma yerba, la misma agua, todo igual al día anterior, todo,
pero el sabor del mate es diferente. Por supuesto que el mate compartido es más
rico, y no voy a entrar en detalles porque se me revuelve el estómago, pero
ahora estoy hablando del mate que últimamente, salvo raras ocasiones, tomo
sola.
Mientras tomaba mate, y pensaba en las mil y una
explicaciones para hallarlo más rico que el día anterior, se me cruzó por la
cabeza pedirle a un amigo, que está por venir a visitarme, que me trajera unos
fideos moñitas Adria. En ese momento interrumpió la voz de mi madre (siempre en
mi mente, claro) diciéndome que tenía el mueble lleno de paquetes de fideos,
para qué quería más, y, además, para que necesitaba que me los trajeran de
Uruguay? No hay suficientes fideos en Argentina? Si claro que hay, hay fideos,
hay yerba y hasta hay dulce de leche, pero nada, nada se compara a los de allá!
Podré extrañar a mi familia, a mis amigos, el agua y mi casa, pero lo que más
extraño son los “pequeños placeres” de todos los días. El mate acompañado de un
refuerzo (refuerzo si, o sándwich o pan con fiambre, como gusten llamarlo) de
pan crujiente y calentito, con el mejor jamón, o cualquier otro fiambre que
prefieran, con unas rodajas de tomates frescos, y por supuesto la radio sonando
de fondo. Ya se, todo eso, se puede conseguir, pero no es cuestión de bajar los
parámetros de preferencias, o recorrer distancias infinitas para conseguir un
buen pan. Ahora vivo en otro lugar, peor aún, en un área rural, lejos del
centro de la ciudad. Una ciudad que si bien está colmada de panaderías y
pequeños almacenes o autoservicios como gustan de llamarlos, no ha sido capaz
de igualar, que digo, ni acercarse, a la calidad de los productos uruguayos. No
estoy en el fin del mundo ni muchos menos, estoy en una ciudad muy hermosa
cierto, pero bastante cara también, a pocos kilómetros de la capital jurídica y
a unos poquitos más de la capital nacional (dije bien? porque tengo un lío con
eso de las 2 capitales!). Aquí sólo hay un supermercado de esas redes
multinacionales o nacionales no se, pero no tiene fiambrería entre otras cosas.
Podés comprar un vino finísimo, pero no podes encontrar más que un tipo de
queso untable, ese queso que tanto les gusta acá, medio entre ácido y sin
sabor, “natural” le dicen, pero que a mi me resulta más parecido a una crema de
leche que a un queso, pero tampoco llega a ser ninguna de las dos cosas. Se
pueden ver locales de ropa y accesorios importados, muy fino todo, pero no se
encuentra un buen jamón, un salamín o un dulce de leche digno de llamarse así.
Tal vez sea que mis placeres pasan por otro lado, que prefiero una buena comida
a un vestido nuevo, o tal vez sea que no me encuentro en el lugar indicado.
Estoy segura que en capital, o más a l sur, o por ahí, deben haber cosas
muchísimo mejores que las nuestras incluso (esto último sin ánimo de rebajar
los productos uruguayos, que son de los mejores del mundo), pero no acá, no en
City Bell, ésta ciudad tan “pituca” como dicen, tan bonita, con sus enormes
casas, sus jardines y sus negocios. Ni hablar si se me llega a acabar la yerba,
Dios permita! No se cómo haría, pero no creo ser capaz de poder acostumbrarme a
ese menjunje de ramas a la que llaman yerba. ¿Eso es yerba? pero si se puede
hacer una cabaña con tanto palo! “Es yerba de palo”, me dijo una vez un amigo
argentino, “ustedes toman la yerba hecha con la hoja, nosotros con las ramitas,
pero no te preocupes que también hay de la otra”. OK, fue un alivio enterarme
de esto ultimo, pero no duró mucho, ya que al pisar un súper, lo primero que
hice fue ir a ver “las otras yerbas” No encontré ningún paquete que no dijera
hecha con palo, de más esta decir que ni siquiera compré aquellas que no lo
decían, pero tampoco aclaraban mucho. Ya tuve suficiente el verano pasado
cuando me quedé sin yerba en Brasil, e hice el intento de tomar la yerba de
palo que había llevado mi amigo. Casi termino con un hueco en el estómago, de
sólo pensarlo se me revuelven las tripas….y ni decirles si le echan azúcar! Porque ese es otro
dato interesante: la mayoría de la gente acá, toma mate dulce. Se puede ver
pasar a los jóvenes con el mate, el termo y el azucarero, como quién lleva la
bolsita de los bizcochos…
Tengo mucho para decir del mate por éstos lados, de la “pava” como llaman a la
caldera, de los “bizcochos”, que ojo! no son nuestros bizcochos, y de los
mamotretos que sacan a pasear y llaman termo…pero también tengo mucha hambre y el mate ya se enfrió
(otro dato: se me rompió el tapón del termo, y no encuentro uno que lo
remplace). Esto de hablar (escribir) sobre los alimentos y demás me abrió el
apetito. Aún no ha pasado ninguna desgracia por usar la compu en un espacio
abierto, así que seguro volveré a éste mismo lugar más temprano que tarde, para
seguir volcando todo lo que tengo en la cabeza, y dejar espacio libre para
nuevas historias. Ahora, a comer!
martes, 21 de agosto de 2012
Crónicas de una infancia complicada
El titulo puede sugerir tormento, sacrificio, tristeza
y desencanto, entre otras cosas...pues si, todo eso es por lo que estoy pasando
en este momento, todo menos la parte de la tristeza.
Déjenme que les cuente un poco: soy una chica de 32
anos (mujer dirian algunos, pero prefiero considerarme aun una chica), soltera,
profesional, independiente e inquieta. Acabo de darle un nuevo giro a mi vida,
ya de por si alocada desde el principio, mudandome a otro pais. Nada de lugares
remotos ni exoticos, solo me vine al otro lado del rio, pero ya es toda una
aventura. No lo pense, ni siquiera pare a considerarlo, lo senti y lo hice.
Estuve un tiempito viviendo con una familia genial, la
familia del hombre que me convencio de venir, quien me siguió en todo esto de
innovar, la familia de mi jefe. Esto mientras buscaba un lugar donde vivir, un
lugar donde me hallara a gusto, que me completara en un lugar que ya me habia
conquistado desde la primera vez que me baje del ómnibus.
Ahora me encuentro sentada en un sillon de mi nueva
casa, escuchando la lluvia caer sobre el techo (de chapa, vale mencionar;
aquellos que lo han vivido saben a lo que me refiero), o mejor dicho tratando
de oir algo mas alla del sonido del agua golpeando la hojalata, y buscando las
palabras exactas para comenzar estas cronicas. No es que tenga mucho que oir
tampoco, pero luego de pasar el dia entero entre gritos (trabajo con ninos con
una muy buena garganta y con mala escucha) estaria bueno oir un poco de
silencio, si es que el silencio se puede oir, no se, pero lo apreciaria. El
ruido de la lluvia “en el tejado” (en el chapado seria?) es ensordecedor, y no
ha parado mas que algunos momentos desde que me mude, a esta, mi nueva casita,
alejada del supuesto bullicio de la ciudad, a solo unos metros del colegio
donde trabajo, y en medio del campo... Algo poco normal, lo se, una mujer joven
(notese que me denomine mujer) que decide cambiar de pais y se decide por una
casita (cabanita quedaria mejor) en medio de la nada, o mejor dicho, en medio
del campo.
Es cierto, no soy muy normal, y nunca lo fui; no creo
que cambie ya, ni tengo intenciones de hacerlo. En síntesis, cambie de trabajo, estoy
en una ciudad pequena, en un pais vecino al mio, y me decidi por una pequena
casita de madera en el campo... y lo mas importante: estoy feliz!! Pero en otra
ocasión escribire mas sobre mi vida “poco corriente para una chica joven y
soltera”, ya que no soy yo lo que importa en estas cronicas, o al menos no soy
yo solamente la actriz principal... bueno, la verdad es que ademas de todos los
personajes imaginarios o no que me acompanan y me han acompanado durante toda
la vida (vale mencionar que poseo una imaginación totalmente fértil)
ahora, hay alguien mas. No estoy en pareja, como ya lo dije, y no estoy
esperando un hijo, aunque de a ratos pienso que hubiera sido mas facil tener un
bebe y no la bestia hermosa que comparte la casa (los sillones, el bano y hasta
la cama conmigo). Y no estoy hablando de ningun bichito inocente y tierno, sino
del cachorro que en este momento duerme distendidamente sobre mi cama. Cachorro
de que se preguntaran ustedes? De demonio es lo primero que me viene a la
mente, y le quedaria bien, pero no me gustaria que se enojara conmigo por el
adjetivo propuesto y se desquitara mas adelante masticando alguno de mis
libros, o mis zapatos o dejando sus “aromas” entre mi ropa (lo de los zapatos
ya sucedió, por lo que tendria que formar un nuevo par con lo que me dejara).
Es un hermoso perrito, al menos eso me hicieron creer, que seria “ito”, de 2
meses llamado Rocco.
Les digo algo? Es una bestia maravillosa, si hasta
parece que supiera lo que estoy escribiendo!!! Se acaba de levantar y esta
aquí, a mi lado, buscando mi atención. Veremos cuanto mas me deja escribir...
Ya estoy de vuelta, luego de unos cuantos minutos
mimoseando con mi perro y aguantando sus mordiscos, se ha retirado a su cama
esta vez, a morder algo que no sea mis manos ni nada que me pertenezca. Dejemos
algo en claro: yo amo a Rocco, es mi companero, amigo, confidente, despertador,
entre otras cosas, pero quiero dejar por escrito el dia a dia de nuestra
relacion, ya que estoy dudando de mi cordura... uno nace loco o se vuelve loco?
Sana o insanamente loco? Porque, si no es de nacimiento la falta de cordura que
me aqueja (he aprendido que todo suena mejor cuando se expresa positivamente),
corro el riesgo de aumentarla, tripicarla o mas, si sigo aquí encerrada
compartiendo todos y cada uno de mis minutos libres con un perro de apenas 2
meses. Encerrados debido a la lluvia incesante que parece no querer irse,
mirando por la ventana como el hermoso campo que me rodea se convierte de a
poco en una laguna, y sufriendo (ya me encuentro en un grado de sufrimiento)
cada vez que debo limpiar algun pichi o alguna caca de perro en el piso de
madera, tan brillante e inmaculado que tenia esta casa cuando llegamos hace
unas 3 semanas.
En fin, por algun lado debo descargar, y como no
quiero que mis nuevas companeras de trabajo piensen que “la uruguaya se la pasa
hablando de su perro, vive sola en el campo, medio de campamento...no estara un
tanto pirucha?” O al menos, no todavía, decidi hacer uso de la computadora para algo mas que
no sea oir musica (dicho sea de paso, a mi colección musical no le vendrian
nada mal unos aires de renovación), y me he puesto a escribir. Aca esta de nuevo Rocco,
parece venir cada cinco minutos a controlar que hago, y me ladra como diciendo
“ponete a escribir de una vez sobre mi, ya van 2 paginas y sos puro cuento!”
Ok, tiene razon, asi que les voy a contar como llego
Rocco a mi vida. Estaba yo paseando por una de las plazas de la ciudad (alto!
se acaba de hacer pis donde no debe, a pesar de que le puse unas hojas de
diario y le dije bien clarito, a mi entender, que era alli donde debia evacuar!!
Maldicion, voy a limpiar y ya regreso), bien, como les decia, estaba paseando
con Mariano (luego os dire quien es) una tarde soleada por el centro de la
ciudad, cuando vimos una pareja que estaba regalando perritos. En ese momento
eran chiquititos, tenian 40 dias de vida, no muy lindos, pero sumamente
tiernos. Siempre me han gustado los animales, y soy devota de los perros, por
lo que no pude evitar acercarme para acariciarlos y agarrarlos. Ahí mismo ya me
los queria llevar a todos conmigo, pero consciente de que no tenia casa aun,
mas gracias a Mariano que a mis impulsos, solo llegue a expresar mis deseos en
voz alta. Ahí mismo tambien, ya tenia “apalabrado” el mas hermoso de los
machos. Un perrito negro, de trompa marron, que dormia placidamente en la falda
del dueno. “Van a ser pequenos” me dijeron, “porque la madre es chica”, salvo
que no conocemos al padre les falto agregar, por lo que al ir a levantarlo,
casi un mes después de esa tarde, me encontre con un hermoso cachorro, 3 veces mas grande
de lo que recordaba, que seguia durmiendo tan tranquilo como el primer momento
en que lo vi. Ya no habia vuelta atrás! La pareja, de buena gana y mejor voluntad, me habian
esperado a que encontrara un lugar propio donde vivir, y luego, siguieron
esperando a que terminaran las vacaciones de invierno y yo volviera a la Argentina, para mudarme
y hacerme cargo del “perrito”.
Asi que ahí estabamos, frente a frente, la loca que se
mudaba sola al campo, y el perro de 2 meses casi, con un tamano de 4, que
dormia placidamente y no parecia incomodarse por nada. Sera un perro tan pasivo
como yo? me pregunte, mientras mi jefe, que habia hecho el favor de llevarme a
buscar mi nueva mascota, y al cual prometi salir enseguida, esperaba afuera con
el auto encendido. Luego de casi media hora de charla y cortesias, logre
escapar de aquellas buenas personas, con la promesa de mantenerme en contacto
para contarles como me iba con aquel, el preferido de sus cachorros. Ya me
querian dar tambien una hembra, por lo que agradezco la presencia de mi jefe
afuera, esperando, porque si hubiese estado sola, de seguro volvia a casa con 2
perros.
El viaje resulto tranquilo, y Rocco parecio estar a
gusto, o al menos no demostro disgusto alguno, con su nuevo hogar.
Al otro dia, seria la prueba de fuego, cuando yo
debiera ir a trabajar todo el dia, y el quedaria encerrado en el bano, a la
espera de mi regreso y su liberacion. Hago un alto en mi relato, para
recordarles que ya desde ese dia, estaba lloviendo, y no ha parado aun, por lo
que las historias que aquí aparezcan, pueden sonar un tanto exageradas, pero
debemos tener en cuenta que han sucedido en un espacio de 10 metros cuadrados
y bajo una lluvia insistente. Para que se hagan una idea, justo en este momento
estoy tratando de escribir mientras el perro se afana en arrancarme los
cordones del Champion!!
El lunes paso rapido, gracias al cielo, no pude venir
a ver como estaba el susodicho encerrado en el bano, o mejor aun, no pude venir
a ver si aun tenia casa, pero al volver a la tarde, me encontre, para mi
sorpresa, y por que no decirlo, satisfacción, con un cachorro un tanto
adormilado, que no habia hecho ningun desastre durante mi ausencia, y parecia
no haberlo sufrido demasiado...vale decir que ya no es lo mismo.
Las primeras semanas transcurrieron sin problemas, o
tal vez seria que mi paciencia estaba intacta, vaya uno a saber. Me puse en
campana para conseguir una buena veterinaria, comprar alimento adecuado y
tratar de educar una vez mas en mi vida, a otro pequeño, solo que esta vez seria
un pequeño de 4 patas...
Tengo mucho por contar, por descargar, por compartir,
pero un aroma familiar ya a estas alturas, me esta diciendo que Rocco uso una
vez mas mi hermoso piso de madera como cuarto de banos, por lo que tendre que
dejar mi escritura por hoy...espero poder dormir esta noche en paz. Ya les
contare sobre ese y otros cuantos temas, en estas cronicas sobre la infancia de
mi nueva mascota, la lluvia que parece interminable y esta nueva experiencia
lejos de los mios. Me despido por hoy, hasta pronto!
sábado, 11 de junio de 2011
Progreso y reversa: Una historia real, en tiempo real. (1a. parte)
Me desperté temprano, feliz, y con ganas de preparar un muy rico desayuno.
Los pájaros cantaban en las ramas del sauce que había en el frente de la casa. La casa si, lo repetí como para creerlo, ahora vives en una casa me dije. Mi vida había dado un giro de 180°. Todo lo que alguna vez había soñado, era mío ahora. Una realidad, no más un sueño.
Desde pequeña había experimentado un gran placer por la lectura y la escritura, pero no había sido hasta hacía poco, que me había hallado de lleno inmersa en ésta actividad. Adoraba escribir. Esta actividad me llevaba lejos y me daba todo lo que no había obtenido en mis anteriores trabajos: satisfacción. Si bien era cierto que siempre había sido difícil de complacer (acaso por tenerlo todo siempre), con el tiempo me había dado cuenta que no era insatisfacción lo que sentía, sino que todo era parte de la búsqueda. La búsqueda de ese que se yo, que me llenara el alma y el espíritu. La búsqueda que había finalizado la mañana aquella en que había prendido la computadora y había comenzado a escribir.
Lo había encontrado. Había encontrado lo que me gustaba. Me gustaba escribir, y me dedicaría a ser escritora (o moriría en el intento). Una cosa fue llevando a la otra, y el destino (o más bien la suerte, que nunca me había ayudado) se apiadó de mi, he hizo que un editor “le echara el ojo” a uno de mis cuentos y me propusiera publicarlo. Así comenzó la vida que había soñado, pero que ahora era real.
Con todo el placer del mundo me despedí de mi antiguo empleo (los voy a extrañar me dije, a los niños, no al sistema), de mi casa y me dedique a disfrutar de mi tiempo. Me llevó algunos días, como tres creo, elegir el lugar dónde me mudaría. Otros dos días más despedirme de mis amigos, juntar mis cosas e instalarme en mi “nuevo hogar”. Hacía tiempo que conocía aquel paraje, no se muy bien que define a un paraje, pero de seguro, ésta era la denominación que mejor le quedaba a aquel lugar. No era un pueblo, tampoco un balneario, ni siquiera una villa. Había sido en su momento residencia de los obreros que habían trabajado en un antiguo frigorífico inglés, para quedar luego abandonado y desierto, pasando a ser “el balneario” de los habitantes de un pueblito cercano (no más de 100 personas). Este sería mi lugar de residencia. Tenía todo lo que me gustaba: agua (un río todo para mi y un arroyo todo para los pescadores), árboles y soledad. Pues si, allí no vivía nadie, salvo 2 o 3 familias que trabajaban en el pueblito y algunas personas que llegaban los fines de semana a pescar o pasear en familia. Tampoco había mucho para hacer allí, sólo un club de pescadores, un quiosquito (que abría sólo durante el verano) y muchos pájaros para escuchar. Las 7 o 10 casitas que conformaban la “urbanización” aquella, estaban vacías, y sólo se ocupaban cuando hacía calor, en verano, ya que era la única costa cercana para varios vecinos. Pero por ahora, yo estaba sola. Me había mudado a una casa pequeña (no había casas grandes allí) pero confortable. Tenía una gran estufa a leña y ventanales que hacían de mi casa un patio soleado, con techo claro está. Podía ver el agua desde todas las habitaciones de la cas, incluso desde el baño, ya que estaba rodeada por un lado del río y al otro por el arroyo. Es cierto, estaba bastante sola, pero nunca me había molestado aquello, es más, muchas veces lo prefería al barullo de la ciudad.
Había nacido y crecido en una ciudad del interior, la más linda a mi punto de vista, y añoraba todos y cada uno de los momentos pasados en ese lugar; pero volver allí no me haría más felíz. Las cosas habían cambiado, la vida había cambiado, la gente había cambiado. Mis amigos ya no tenían tiempo para mi, estaban todos muy ocupados con sus respectivas hermosas familias, y el papel que me tocaba en todo eso, era el de tía postiza, que llega una vez cada tanto, poniéndose al día de las novedades y disfrutando los hijos de mis amigos, aquellos “pseudo sobrinos” como si fueran hijos propios. No los culpaba, ellos habían elegido la vida que tenían, y yo había recorrido diferentes caminos hasta llegar aquí. Sola, con mis perros, mis libros, y mis amigos, que eran muchos aunque nos viéramos poco. Podía ir siempre que quisiera a mi ciudad natal, pero me sentía ajena a aquel ritmo de vida. Me había ido muy joven a estudiar a la capital, y había hecho mi vida, o perdido el tiempo, en aquel lugar. Era feliz, o al menos me sentía satisfecha con lo vivido, pero cuando descubrí que escribir me hacía felíz, y se me abrieron las puertas para poder trabajar y vivir de lo que me gustaba, toqué el cielo con las manos.
Así que esta era la historia, así había llegado hasta acá; a este lugar tan hermoso y olvidado a la vuelta del mundo. Lo había conocido por una amiga, que vivía en uno de esos pueblitos antes mencionados, y que lo llamaba “el balneario” aún a sabiendas de la gracia que me hacía oírla darle tan gran nombre a un lugar tan pequeño.
Decidí dejar de pensar y levantarme de una vez. No es que tuviera horarios, ahora que me dedicaba a la escritura, sino que el estómago me recordaba la promesa de un rico desayuno que le había dicho, con leche caliente y pan con manteca. Si, iría rapidito hasta la “panadería” (la casa de una de las dos familias que vivían permanente allí, donde había una especie de almacén) donde se podía encontrar pan, siempre y cuando uno fuera temprano en la mañana. ¿Que pasaba con el pan después? Nunca lo supe. No sabía si lo devolvían al pueblo, si lo vendían en el club de pescadores, o si lo hacían pan rallado, pero lo cierto era que si uno iba cerca del mediodía (como era muy común en mi) le decían que ya no quedaba pan. ¿Y quién se lo comió, si acá no viven más que 10 personas? Nunca lo entendí, y más de una vez me enojé mucho, y prometí no comprar más pan en “lo de doña Rosita”, como se le conocía a aquella casa (supongo que Rosita era la madre de la chica que atendía, cuando se les ocurría abrir, claro está).
Pero eso no sucedería hoy, hoy no, me dije, retándome a acelerar el proceso de dejar las mantas que tan atrapada me tenían. Hoy te levantas, te cepillas los dientes y vas con tu mejor sonrisa a saludar a la hija de Rosita y preguntarle si tiene pan y leche para la venta. Leche fresca, recién ordeñada, nada de las bolsitas con líquido blanco que nos venden en la ciudad y nos hacen creer que es leche, cuando son 60% agua. Esta era leche de verdad, y a mi me encantaba la leche. Mi próximo plan, si es que esto de la escritura resultaba redituable, era conseguir una vaca, y ordeñarla yo misma. La tendría en mi casa, o por ahí, ya vería, no iba a ser tan difícil. Había ordeñado cientos de veces cuando niña, y debía ser como andar en bicicleta, sólo cuestión de práctica. Hasta tenía el nombre y todo: Margarita. Bastante clásico me diría mi hermana, pero ya vendría ella a tomar un rico “chocolate de la casa”.
Entre tantos planes e ideas, me iba vistiendo, tarareando una canción que me hacía recordar a mi padre y a mi niñez…”mire doña Soledad, póngase un poco a pensar” cantaba Zitarroza dentro de mi cabeza, y los pájaros le hacían el coro afuera, en el árbol, bajo los tibios rayos de sol.
Dejaría los cuidados de la piel del rostro para la vuelta, primero lo primero me dije. Debía asegurarme el pan, para comenzar bien el día, ya podría luego dedicar tiempo a la rutina diaria de cuidados y tratamientos. Total, no creo que la hija de Rosita se de cuenta de si “la loca esa que vive sola” se hizo la limpieza facial diaria o dejó de ponerse el tónico de hierbas. ¡La hija de Rosita, estaba tan ensimismada en su celular, que no se hubiera dado cuenta siquiera si hubiera ido en pijama y de pantuflas a buscar la leche y el pan! Pero esto no pasaba solamente allí, en los confines del mundo, en un lugar olvidado por el tiempo y el hombre; esto pasaba en todo el mundo. Los jóvenes, y los no tan jóvenes, se habían vuelto dependientes de un aparatito hasta hace poco desconocido. ¡Cómo va a poder uno caminar por ahí y hablar por teléfono al mismo tiempo! recuerdo que pensaba cuando recién oí hablar de los teléfonos celulares. En la casa si, porque uno está bastante más sólo, a pesar de haber ruidos alrededor; ¿pero en la calle? ¿caminar y hablar a la vez? sería como chiflar y comer gofio, diría mi padre. Pero allí estábamos, toda una nueva generación de autómatas dependientes del teléfono, un teléfono que cada vez cumplía más funciones, menos la que le era propia. Ahora los teléfonos celulares contaban con linterna, radio, juegos, Internet y demás cosas maravillosas…servirían aún para comunicarse con la gente a distancia? me pregunté, o tendría que comprarme otro artefacto aparte para poder hablar? ¿Ya vendrían con sacacorchos? ese si que me sería útil!! En fin, La hija de Rosita (debo averiguar su nombre pensé), como tantos adolescentes más, pasaban el día entero conectados a ese apéndice artificial con funciones variadas. No se que hacen todo el día, si dejan toda la energía allí o viceversa, si el teléfono celular les da energía para vivir (como una especie de cargador, que les transmite algún tipo de energía), pero lo que es seguro es que los días y las noches les pasan de largo mientras ellos están de cabeza en esa pantallita. Porque si algo hay de cierto es que los teléfonos vienen cada vez más pequeños (río cada vez que recuerdo el primer celular que tuvimos con mi hermana, regalo de nuestro tío, tan maleable y práctico como un ladrillo), y la inclinación de la cabeza de uno hacía la pantalla es directamente proporcional al tamaño de ésta. ¿Llegará el día en que vayamos por ahí como un hombre prehistórico, arrastrando las piernas, con la espalda encorvada, y en vez de garrote un celular en la mano?
La tecnología ha abierto un gran puente entre gente de diferentes partes del mundo, nos brinda oportunidades maravillosas (como a mi, la posibilidad de trabajar desde un paraíso perdido) pero a la vez nos aísla en un mundo privado, donde no necesitamos levantar nuestros glúteos de donde los tengamos para poder hablar con personas que están a millones de kilómetros de distancia. Ya no necesitamos ir a buscar a Carlitos para salir a jugar a la placita, con sólo conectarnos a Internet, vía computadora o bien utilizando el teléfono (¿ven por qué digo que cada vez cumple con más funciones, menos aquella para la que fue pensado?) podemos tener una charla virtual, y no sólo con Carlitos, sino con varios amigos a la vez, saltando de un tema al otro sin tener que preocuparnos por hablar todos a la vez o por escuchar al otro cuando habla. Ya no salimos a tomar sol, a andar en bicicleta, o a tomar mate por ahí. Cada vez más gente se hace “adicta” a la computadora, adicta a la tecnología que les permite estar en todas partes y en ninguna a la vez. Les permite decir y sentir cosas que no se atreverían de otra forma. Funciona como una coraza contra la realidad, aquí atrás, al otro lado de la pantalla, podemos ser como queramos, hacer y decir lo que queramos, con la ventaja de ser inmunes. Si algo no nos gusta o nos molesta, basta con apagar el interruptor o desconectarse de Internet…fácil no? Supongo que eso es lo que lo hace tan atractivo y para muchos adictivo. La nueva droga del siglo XXI no viene en polvo, no se cultiva en el jardín ni se entra al país de contrabando. Es totalmente legal y se vende en todas las casas de electrodomésticos, o a precios muy baratos la hora, en lugares donde la gente va a “drogarse” con tecnología, lugares mal llamados Cyber cafés. ¿Dónde está el café? El diálogo, aunque a distancia, lo acepto como válido, pero ¿y el café? ¿a qué se debe ese nombre tan poco apropiado? Es como si a un lavadero de autos lo llamaran “burbujas y cereales” o a una tienda de videos “películas vegetales”. ¿Dónde está la relación?
Todo esto pasa hoy día, y uno tiene que aceptarlo o al menos hacer lo mejor por comprenderlo. Es necesario para no quedar fuera de un mundo que gira y gira sin cesar, deshaciéndose de todos los que no están a su altura en cada giro. Relegándolos al olvido, porque, aunque nos suene cruel, el mundo ya no es para aquellos que no entienden. La mayoría de las cosas se pueden hacer on-line (por Internet), la comida ya ni precisa aquello de batir y esperar tantos minutos. Todo viene hecho, nada es imprescindible ni demora más de 10 minutos. ¡Si hasta el boleto del ómnibus se marca con una tarjeta en una máquina! ¿Cómo le voy a explicar a mi abuela, que no puede pagarle al guarda con un billete de $100 porque lo más probable es que el susodicho Sr. guarda, descargue en ella toda la rabia contenida de un trabajo que no lo hace feliz y una familia que sólo tiene reproches que darle? Es magnífico poner una moneda y recoger el diario, o tomar una ducha en cualquier parte de la ciudad por sólo 3 monedas de $2, pero si alguien no entiende cómo funciona, puede quedarse sin leer las noticias del día, o en el peor de los casos, se le puede abrir la puerta de uno de esos “magníficos baños portátiles” en medio de la ducha, y quedarse con el cuerpo todo enjabonado y desnudo en medio del parque, en pleno día de semana, sólo porque no entendió que tenía 10 minutos para bañarse (¿y por $6 qué más podría uno esperar?).
En otras palabras, o nos ponemos “en onda” o salimos por la tangente.
(Continuará...no crean que se acaba acá, ésto recién comienza. Aún no desayuné!)
viernes, 10 de junio de 2011
Te gané!
Que si volvió? Claro que si!!! y eso que yo no se jugar ni a la bolita, ni siquiera sirvo para jugar al roba montón! Pues si, el tipo volvió; solito como se fue, sin que nadie lo llamara, volvió a llamar, literalmente, a mi puerta… No se si llevó 10 días o más, la verdad que no llevé la cuenta, pero fue cuestión de un suspiro (y conste que acá no me quiero hacer la “gran cosa”, nada más lejano de la realidad). Le llevó poco tiempo darse cuenta de que las ex parejas tienen buenas razones para serlo (ex parejas).
En fin, no se cómo fue la cuestión, y en realidad tampoco me interesó demasiado, ya que allí se hallaba de nuevo, a la puerta de mi casa, invitándome a salir.
¿Tu mujer? pregunté, presintiendo cual sería la respuesta. No estaba en la ciudad, por supuesto. ¿Sabe de esto?_ pregunta tonta si cabe la mención. Claro que no (y eso es lo más divertido), pero si, ya se, me vas a jurar que nunca has hecho algo así, que no sabes que te está pasando, bla bla bla… y yo mientras miro el paisaje y pienso “pobre mina…las veces que me lo habrán hecho a mi” jajaja…no deja de ser gracioso estar por una vez del otro lado. O sea, tenemos a un tipo invitándome a salir, diciendo que ha vuelto con su ex pareja, pero que no deja de pensar que ha sido un error (bla, bla, bla…) e invitándome a “charlar un rato”, a tomar algo si cabe la oportunidad… ¿Uds. que hubiesen hecho? En realidad no interesa que hubiesen hecho, sino lo que hice yo: y lo que hice fue aceptar.
Salimos a tomar algo, el tipo habló banalidades y yo le dejé bien claro que no me interesaba verlo más. ¿Amigos? no me interesa (eres aburrido) ¿Amantes? ni loca!!!
Comimos, bebimos, y me sentí por una vez importante. ¿De verdad me estaba diciendo todas esas cosas lindas que a las mujeres nos gusta oír? ¡Si, así era, me estaba llenando de halagos el hombre equivocado! Se trataba de un tipo que no era de mi agrado total, que me había convencido (no se cómo) de que podía ser divertido, y que encima, había desaparecido tan misteriosamente como había llegado. al otro día de besarme, alegando “que había tenido una conversación con una ex pareja que lo dejó confundido”. Si no le gustó el beso, al menos que me lo diga a la cara. Si sólo era curiosidad, también lo acepto. Pero ¿¿¿que no sabe que pasa???? jajaja… ¿Y que nos pasa a nosotras las mujeres? ¿Por qué aceptamos caer una y otra vez en el mismo juego, de hombres con problemas, que en lugar de una relación, lo que buscan es un psicólogo, y gratis? ¿Paseo yo por la calle con un cartel que dice “Psicóloga aficionada”? Puede ser…pero no soy la única, lo he comprobado.
¿Saben que tenemos que hacer nosotras las mujeres? ¡Salir a disfrutar la vida! Tal y como lo hacen ellos (ojo que no hablo por resentimiento, sino por experiencia). He descubierto que uno es mucho más feliz, cuanto más flota en el aire (en éste caso no es literal). Corremos el riesgo de ser engullidos por un ogro grande, que se disfraza de “destino” y nos hace creer que así es la vida, que hay que acostumbrarse, si estamos mucho tiempo con los pies en la tierra. Pero yo no creo que ésta sea una verdad irrefutable. Soy de la opinión que si estar por fuera “de todo” me hace felíz (y sin duda más saludable), estoy en todo mi derecho. ¿Qué hizo erupción un volcán? ¿Qué pasamos a la final del campeonato? ¿Qué se acaba el mundo? Y bueno, si tiene que ser, será. Yo mientras planeo por ahí, con la cabeza llena de pajaritos (como dice mi mamá) que me alegran el día con su canto…
Para locos ya tengo bastante conmigo misma.
Estuvo muy bueno el vino. Gracias y que estés bien.
martes, 17 de mayo de 2011
Jugamos?
Sola a los 30: ¿elección propia o cuestiones de la vida? Son cosas que toda mujer se plantea llegada una etapa de su vida.. En mi caso, me hallo a gusto; estoy soltera y sin “pareja estable” como se le llama comúnmente en los medios, a pesar de que suene mal, muy mal…¿qué pareja es estable? El ser humano es inestable por naturaleza; tenemos períodos de tranquilidad, paz y amor, y otros de estrés, nervios, mal humor y puro aburrimiento…En fin, estoy bien y me he reconciliado con mi soledad, ya no nos odiamos, es más, nos llevamos mejor que nunca…
Estando yo así, contenta, no pensé nunca enredarme en historias “inconvenientes” (o quebraderos de cabeza” como lo llaman las abuelas), pero parece ser que las historias (porque lo mío siempre merecen llamarse HISTORIAS con mayúsculas) me buscan, me persiguen y a la larga, me encuentran…
Voy a compartir con ustedes ésta historia, no para hacerla pública, sino para dejar testimonio de lo que uno hace a estas alturas de la vida, para quitarle importancia al asunto, y de alguna forma, reencontrarme con esa forma fácil de resolver las cuestiones que tenía cuando era más joven (iba a escribir más chica, pero alguien tuvo la desagradable idea de recordarme que ya no soy chica…estás perdonada igual).
Todo comenzó una noche cualquiera, cuando fui a saludar a una amiga por su cumpleaños. No éramos muchos los que estábamos en la fiesta, ya que yo, para hacerle honor a mi fama bien cultivada, llegué cuando ya todos se iban… Igual, la fiesta continuó, por mi o por la del cumpleaños, un tiempo más. En eso estábamos, entre pizza y cerveza, música y discusiones, cuando me llegó el dato que uno de los allí presentes había preguntado por mi. ¡No me interesa! dije sin dudarlo, sin saber siquiera de quien se trataba (no había muchas opciones en realidad, de los 3 hombres allí presentes uno era el novio de mi amiga, otro gay, y el restante debía ser por tanto el favorecido) pero poniendo el freno de manos antes que el coche avanzara hacia ninguna parte.
Un tanto exagerado de mi parte, cierto? Puede ser, pero la verdad que siempre me han gustados los tipos “lindos”, y a mi modo de ver, éste no estaba dentro de mi categorización; o sea que no me interesaba en lo absoluto. Además, me gustan los hombres con personalidad, no los que hacen sombra a mi lado, sino alguien a quién admirar embelezada…mucho pedir????
Así fue todo: me dieron el dato y dije que no, ¡¡¡ni loca, no quiero nada de nada con nadie!!!, pero la vida tiene esas cosas locas, y el “tipo” (no voy a dar nombres, por lo que lo llamaremos tipo) se ofreció a llevarme hasta mi casa al regreso, me llamó al otro día, y terminamos saliendo a tomar algo y al cine…¿por qué? se preguntarán ustedes, y la respuesta es que no se. No se por que le seguí hablando ni por que acepté hacer algo con el, pero la cosa es que salimos, y volví más convencida que nunca de que no me gustaba. Era muy caballero, muy correcto, muy mayor (me acababa de enterar su edad, y no quiero ser grosera, pero me llevé una sorpresa, y no fue de las agradables), muy todo…todo lo que una dice que quiere de un hombre, pero que cuando aparece siempre suele hacerlo en el hombre equivocado.
“Nunca más dije, no salgo más con él”, pero como dice el refrán, el pez por la boca muere, y me vi otra vez en su compañía, ésta vez para compartir una cena informal, sin película de por medio.
Así se sucedieron las salidas, y de a poco el “tipo” me fue pareciendo más simpático. Tal vez fui yo que bajé la guardia, o tal vez fue el que se mostró mas natural, o tal vez ambas cosas se dieron, y pasamos a compartir varias salidas y tiempos comunes con mate y amigos de por medio. Todo esto se fue dando naturalmente, y no había habido beso de por medio, lo que me confundía un poco, y a la vez me tenía enganchada, como esperando el próximo capítulo de la comedia. ¿Caballerosidad o timidez? ¿Falta de gracia o desinterés? todas éstas cosas me cruzaban por la cabeza, ya que él seguía firme al pie del cañón, invitándome a salir y a hacer diversas actividades, cuando yo me hacía la tonta cada vez que se podía dar alguna situación “romántica”. Sin saber aún que hacer, diciendo a quién quisiera escuchar que el susodicho no me gustaba, que era mayor que yo, que no me había besado aún, “algo debe tener”, le seguí el juego, decidida a probar lo que vendría, si era que venía algo...
¿Qué pasa? es que una está mal acostumbrada a que los hombres son amigos, de los que no se tocan ni se miran, o amantes, de los que se abalanzan encima de una a la primera oportunidad.
¿Y dónde quedó el romance? todo el juego de la conquista, el tira y afloje para conseguir el tan preciado premio…te acordás? Y si, creo que me acuerdo…pero es eso lo que está haciendo?
Al fin llegó el tan esperado beso. No fue gran cosa, algo simple y apurado, pero beso al fin, y me gustó. Si amigos y amigas, me pareció mejor de lo que alguna vez llegué a esperar de él.
Me dio un beso, y se fue. Hablamos, o más bien bromeamos al otro día mediante mensaje de texto (¿ventaja o desventaja de los tiempos modernos?), y todo estaba bien. Yo había decidido probar, y el había seguido el juego…
Pero, y aquí queda claro por que todas mis relaciones merecen llamarse HISTORIAS, las cosas no se sucedieron como están pensando…no lo volví a ver. Así es, hablamos, no recuerdo bien sobre qué, y un día de esos, o al otro día para ser más exactos, me escribió algo que no supe como interpretar, pero que en el momento me pareció banal. Apareció una ex pareja. Esa es su especialidad ¿no? Aparecer cuando el ex novio/a conoce a alguien diferente!!! Para que sino sirven las ex parejas? Bueno, la cosa es así: volvió ella, pidiendo perdón y prometiendo cambiar (esto también forma parte de las características de las ex parejas, por algo son ex).
Enterada del hecho, no dije nada, no me correspondía, sino que le di todo mi aval para que aclarara sus sentimientos. Nadie mejor que yo para saber el peso de una relación inconclusa!)
“Tomate tu tiempo” fue mi respuesta, y parece que es lo que está haciendo, ya que no he tenido noticias suyas en unos días…
He aquí lo fundamental de ésta historia: un hombre (él), una chica (yo) a quién no le interesa una relación, y que termina tan sola como empezó, a pesar de haber cambiado de parecer sobre la premisa inicial. Ahora bien…¿táctica o estrategia? ¿juego o casualidad? Me siento engañada, como si estuviera jugando conmigo al ajedrez, pensando todos y cada uno de los movimientos a realizar a fin de hacer jaque mate. Trabajó, trabajó, luchó con el pez, lo dejó cansar para así poder engancharlo, y le ganó. Estoy enganchada, mordí el anzuelo, y ahora el pescador juega conmigo al otro lado de la línea… Pero no, no es así como juego yo. Prefiero pelear a dejarme cansar…así que éste es el plan (mi táctica): esperaré un máximo de 10 días. No voy a llamar, no voy a escribir, no daré señales de vida, y esperaré a ver que sucede…tal vez no suceda nada, lo que me confirmaría que no es un juego, sino que fue solo una distracción para escapar de una situación que aún no estaba clara, con otra persona. Si sucede algo, dejaré testimonio por éste mismo medio. Las horas comienzan a correr, así que te digo (a vos, el que me dejó esperando la continuación de la historia), ponete las pilas! Haceme llegar algún dato que me aclare el panorama, una paloma mensajera, señales de humo, no se, como se te ocurra, pero dá la cara y decime que decidiste hacer con tu ex pareja, así “me pinto los ojos y salgo”, como dice alguien que conozco, a brindar por una nueva HISTORIA.
Tenés 10 días, el tiempo corre... ;)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
