Hagamos que las cosas sucedan


Acá estoy, llevando a cabo una loca idea que surgió un día cualquiera al despertar (o una noche cualquiera mientras dormía, vaya uno a saber!), como resultado de un tiempo de reflexión, boludismo, tristezas, alegrías, sorpresas, ocio y trabajo.

Express-ARTE llegó para abrirme la cabeza, como una nueva experiencia, una oportunidad de comunicación, distracción, reflexión y alpedismos ;)

Porque tengo la cabeza llena de pajaritos...



miércoles, 24 de noviembre de 2010

Tiempo para el placer

En nuestra cultura, disfrutar de la vida es una técnica que hay que aprender. El recreo y la distracción es algo añorado por todos, pero raramente forma parte de nuestra agenda.
Nuestra reacción inmediata ante el término “placer” es la de afirmar: “suena bien, pero no tengo tiempo”, o “mañana voy a estar muy cansado”, o terminamos dejándolo para lo último.
Asociamos el término placer con  las relaciones sexuales, y muchas veces se antepone la idea de las cosas que tenemos por hacer aún, o las responsabilidades con las cuales tenemos que cumplir. ¿Qué pasaría si nos tomáramos un tiempo para el relax y el placer diario? ¿No resultaría mejor nuestra jornada?
¿Cuántos de nosotros recibimos contacto corporal suficiente en nuestra vida diaria? Cuando éramos bebés nos tenían en brazos, nos mecían, nos contenían y nos tocaban todo el tiempo…¿Por qué dejamos de hacerlo al crecer? ¿De verdad creemos que como adultos ya no necesitamos de ese contacto?
Todos nosotros escondemos en nuestro interior un gran deseo de sentirnos queridos y deseados.
De niños, nuestros padres y maestros nos sorprendían absortos en ensoñaciones y nos reprendían: “déjate de fantasías”, “siempre soñando y perdiendo el tiempo”…sin embargo, ¿qué se supone que estábamos perdiendo durante ese tiempo? Tal vez estar ocupado todo el día sea la verdadera pérdida de tiempo. Damos mucha importancia al “hacer” y nos olvidamos de la importancia del “ser”, y en ese frenesí de tener y hacer, ¿realmente nos sentimos completos y felices?
Nuestro modo de pensar nos lleva con frecuencia a creer que debemos elegir entre lo uno y lo otro. No creo que debamos elegir entre una vida de trabajo y otra de placer, sino que el equilibrio enriquece nuestra vida, por lo que es importante que disfrutemos a diario de la sabiduría y el gozo que emanan de nuestro cuerpo.

A veces me imagino cómo sería el mundo si el placer se tomara más en serio. Trabajaríamos felices, sabiendo que al llegar a casa, nos esperan un sinfín de sensaciones placenteras.
Una insaciable curiosidad nos invadiría como cuando éramos niños. ¿Cuándo dejamos de jugar? ¿Por qué no lo volvemos a hacer?
Es ésta una invitación a abrir la cabeza, volver a soñar, explorar, inventar y gozar. Nuestro cuerpo está hecho para dar y recibir placer, somos una máquina perfecta, capaz de gozar de la vida, y muchas veces lo olvidamos.
¿Está mal visto disfrutar de algo que es nuestro derecho? ¿Por qué dejamos que la vida nos lleve a la velocidad del viento y nos olvidamos de lo hermoso que es disfrutar lo que hacemos? El sexo es bueno, y más aún si aprendemos a disfrutarlo.
No tengamos miedo de explorar nuestro cuerpo, ¿cómo sino, sabremos qué es lo que mejor nos hace sentir? ¿cómo podemos elegir entre una cosa y la otra, sin haber probado antes?
Conocernos es el primer paso para disfrutar. ¿El segundo? estar dispuestos a hacerlo.
No basta con saber lo que nos gusta si no nos damos permiso para disfrutarlo.
A veces parecería que necesitamos “permiso” para gozar de la vida. Tal vez estemos esperando que sea el médico quién nos diga: “parece usted agotado; váyase a casa y descanse en los brazos de su amante hasta que se reponga”, o tal vez nuestro jefe: “no estás rindiendo en el trabajo; ¿por qué no te vas a casa, tomas un baño sensual y un masaje y te dedicas a soñar y fantasear despierto?”
El niños que llevamos dentro, nos recordará cómo jugar, una vez que le hallamos dado permiso para hacerlo.

Quiero disfrutar del sexo libremente, ser yo mismo, compartir con mi pareja todo lo que siento y hacerle sentir maravillosamente; a la vez que estoy dispuesto a recibir en igual medida. No me interesa el tiempo de afuera, éste es nuestro momento, y tenemos que aprender a disfrutarlo. Así que, afuera rutina y bienvenido placer…probemos cambiar el mundo!!

3 comentarios:

  1. Brillante... quizás un poquitin reiterativo (como recursivo) el texto, pero brillante !

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  2. Ahora que estando el pais como está girando en torno a las reivindicaciones laborales propongo que además de 1 hora para el almuerzo tambien haya otra hora para ponerla

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  3. Buena sugerencia, lo voy a plantear en la próxima asamblea gremial!

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